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Activar el repositorio kde-unstable y tener lo último de KDE en Archlinux

Como usuario de Archlinux estoy acostumbrado a estar siempre a la última en cuanto a actualizaciones, especialmente porque soy de los que habilitan los repositorios inestables en la configuración de pacman. Sin embargo, en muchas ocasiones los diferentes proyectos que proveen aplicaciones, programas, entornos de escritorio, espacios de trabajo, van un tanto más adelante que los mantenedores de los repositorios oficiales de las distribuciones GNU/Linux que usamos a diario (incluso con los repositorios inestables) y mientras el proyecto está en fase más avanzada, notamos que no estamos tan a la última como deseamos.

Uno de los casos es el del proyecto KDE. Mientras la gente de KDE trabajaba en el lanzamiento de la versión 5.6.95 de su entorno de escritorio Plasma y al mismo tiempo la versión 5.7 de este proyecto entraba en fase Beta, yo me encontraba con la versión 5.6.5 en mi instalación de Archlinux.

$ plasmashell --version
plasmashell 5.6.5

Aquí comencé a preguntarme cómo podría disponer de las últimas actualizaciones, es decir, de la versión 5.6.95 próxima a publicarse, la cual incluye muchas de las novedades que vienen con la siguiente (Plasma 5.7). Pues bien, en Archlinux disponemos del repositorio kde-unstable y para habilitarlo debemos editar el archivo /etc/pacman.conf.

$ sudo nano /etc/pacman.conf

/etc/pacman.conf


REPOSITORIES

[kde-unstable]
Include = /etc/pacman.d/mirrorlist
 
[testing]

Básicamente hemos agregado [kde-unstable] a nuestro listado de repositorios personalizados. Es importante colocarlo encima de los demás para que tenga prioridad sobre estos.

Ahora bastará con actualizar el sistema y volver a ejecutar el comando plasmashell --version.

$ sudo pacman -Syyu
...

$ plasmashell --version
plasmashell 5.6.95

 

Bien, hasta acá este pequeño artículo. Debo aclarar que al momento de preparar la entrada, la versión 5.6.95 aún no se lanzaba oficialmente. Hoy ya está disponible en repositorios oficiales de Archlinux. Sin embargo, igual sirve para futuras actualizaciones en fase previa a su lanzamiento.

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Cifrado extremo en GNU/Linux (Segunda Parte)

Lo prometido es deuda y llega la Segunda Parte de este artículo sobre cifrado en GNU/Linux. En la entrada anterior escribí acerca de cifrado de datos en el disco duro y realicé una simulación sencilla para ayudarnos a entender un poco mejor cómo efectuar las tareas de cifrado utilizando las herramientas más comunes. Y aunque este tipo de cifrado digamos “local” es muy importante, hoy por hoy para casi todo lo que hacemos en nuestros equipos utilizamos una conexión a Internet y, por lo tanto, los datos e información transmitidos pueden ser interceptados por alguna persona, empresa, organismo gubernamental o simplemente un “bot” que esté a la espera de obtener algo valioso de nosotros. La necesidad de cifrar los datos que viajan a través de las redes es evidente. Esta vez escribiré acerca de esto, es decir, qué tratamiento en términos de cifrado debemos darle a las operaciones de navegación, correo electrónico, comunicación y conectividad en general.

Evitando filtraciones en las peticiones DNS

Cuando realizamos una petición DNS los datos transmitidos, tanto de ida como de vuelta, no siempre son anónimos ni están cifrados de manera predeterminada, independientemente si usamos Tor para navegar o si estamos visitando un sitio con seguridad SSL/TLS (https). Dado que las peticiones DNS representan uno de los principales eslabones de la cadena en una conexión web, es importante asegurarnos que los datos transmitidos sean cifrados. Para esto contamos con una herramienta muy útil: dnscrypt.

Dnscrypt funciona de manera análoga a un proxy, cifrando el intercambio de datos entre nuestro equipo y los servidores DNS.

Petición DNS (sin cifrar) -> dnsmasq -> dnscrypt (cifrado) -> Servidor DNS cifrado

Ahora bien, para implementar esta herramienta iremos a nuestra consola de comandos.

Como es habitual en el blog, trabajaré en Archlinux o derivadas.
$ sudo pacman -S dnscrypt-proxy dnsmasq

$ sudo nano /etc/resolv.conf

/etc/resolv.conf

# nameserver ip_servidor_dns_publico
# nameserver ip_router
nameserver 127.0.0.1

$ sudo chattr +i /etc/resolv.conf
En primera instancia, instalamos los paquetes necesarios. Luego, editamos el archivo /etc/resolv.conf comentando todas las líneas que apuntan a servicios DNS y agregamos la línea al final, de manera que las peticiones DNS se realicen de manera local, es decir, en el propio equipo o localhost. Luego de guardar el archivo, cambiamos sus atributos a sólo lectura para evitar que el gestor de conexiones de red (NetworkManager) sobre-escriba la configuración después de un reinicio. Si además hemos agregado DNS desde la interfaz gráfica de NetworkManager debemos borrarlos.
$ sudo systemctl enable dnscrypt-proxy

$ sudo systemctl edit dnscrypt-proxy.socket --full

dnscrypt-proxy.socket

[…]
[Socket]
ListenStream=127.0.0.1:40
ListenDatagram=127.0.0.1:40
[…]

Habilitamos el servicio y editamos el archivo del Socket en SystemD. Apuntamos al puerto #40 debido a que dnsmasq utiliza por defecto el puerto #53.
Por defecto, dnscrypt utilizara “dnscrypt.eu-nl” como servidor DNS externo. En caso que deseemos cambiar este servidor, debemos editar la unidad de servicio de SystemD de la siguiente manera.
$ systemctl edit dnscrypt-proxy.service --full

dnscrypt-proxy.socket

[…]
[Service]
[…]
-R nombre_del_servidor_DNS
[…]

Un listado de los servidores disponibles con sus características se encuentra en /usr/share/dnscrypt-proxy/dnscrypt-resolvers.csv.
$ sudo nano /etc/dnsmasq.conf

/etc/dnsmasq.conf

[…]
no-resolv
server=127.0.0.1#40
listen-address=127.0.0.1
[…]

Editamos el archivo de configuración de dnsmasq de manera que las peticiones sean redirigidas hacia dnscrypt. Luego, habilitamos e iniciamos los servicios en SystemD.
$ sudo systemctl restart dnscrypt-proxy.service

$ sudo systemctl enable dnsmasq

$ sudo systemctl start dnsmasq

$ sudo systemctl restart NetworkManager.service

 

Con esto bastará entonces para cifrar todo el tráfico DNS redirigiendo las peticiones a través de dnscrypt. Si deseamos realizar una prueba del funcionamiento, podemos ir al sitio https://dnsleaktest.com y ejecutar una Prueba Extendida. Además, si utilizamos Wireshark y ejecutamos un filtro con la dirección IP del servidor DNS externo, podremos verificar que la conexión está siendo cifrada.

Preparar y configurar tu navegador web

La mayoría de los navegadores soporta complementos o extensiones que nos permiten mejorar nuestra experiencia en la web. Muchos de estos complementos están enfocados en la seguridad y el cifrado. Por ejemplo, si sos de los que usan Firefox, seguramente tendrás instalado HTTPS-Everywhere, SSleuth. Descentraleyes, Greasemonkey con scripts tales como HTTP-to-HTTPS redirector o Green SSL Password Fields, entre otros.

Prestar atención al tipo de seguridad y cifrado que ofrecen los sitios por los que navegamos se vuelve una tarea imprescindible cuando se trata, por ejemplo, de la página de Banca en Línea del Banco, sitios de compras online, proveedor de correo electrónico con interfaz web y tantos otros sitios donde administramos información sensible.

Cifrado de correo electrónico y chat

GPG (GNU Privacy Guard) es sin duda la herramienta por excelencia para cifrado de correo electrónico y conversaciones de chat sobre XMPP en GNU/Linux, aunque eso no es todo, ya que permite cifrar el contenido de directorios y archivos, además de servir para gestionar claves y firmas de paquetes y medios de instalación (ISO’s) de distribuciones. Como si esto fuera poco, si tenés un gestor, depósito o cartera de contraseñas, podés cifrar esas claves mediante GPG.

En general, los clientes más comunes de correo electrónico y chat permiten configurar el agente para GPG por defecto, de manera que cada vez que redactemos un correo el propio cliente nos permitirá definir si este mensaje será cifrado y/o firmado o bien cuando recibamos un correo cifrado, el agente se encargará de descifrarlo para nosotros. En cuanto a los clientes de chat, habitualmente aparece un ícono con la forma de un candado para activar el cifrado de la conversación en la que nos encontramos.

Por su parte, las claves y firmas GPG en nuestro sistema pueden ser administradas con la herramienta homónima desde la consola o bien con un cliente GPG con interfaz gráfica como Kleopatra (orientado al entorno de escritorio KDE) que incluye integración para el gestor de archivos Dolphin, facilitando el cifrado de archivos.

Extra: el uso de una VPN

Las Redes Privadas Virtuales son una herramienta muy poderosa cuando de privacidad y anonimato se trata. Por supuesto, esto dependerá del servicio que utilicemos, cuya oferta es muy variada en cuanto a precio y prestaciones. Sin embargo, la mayoría de los servicios de pago más serios garantizan dos principios fundamentales. En primer lugar, al redirigir todo el tráfico que sale y llega a nuestro equipo a través de estas redes, nuestra dirección IP pública quedará “enmascarada” detrás de la VPN, manteniéndonos anónimos. En segundo lugar y no menos importante, una VPN cifrará los datos mediante el uso de algunos de los métodos que la mayoría conoce, a saber SSL/TLS, PPTP, L2TP, entre otros.

Por otra parte, gracias a proyectos como OpenVPN, podemos montar nuestro propio servidor para estos fines, teniendo el control completo del servicio y sus prestaciones, lo que representa una ventaja notable.

Extra extra: cifrado en teléfonos

Los dispositivos móviles del tipo Android, o su alternativa Cyanogenmod traen por defecto soporte para cifrado completo de los datos del equipo. Por su parte, dnscrypt nos explica en su sitio web cómo usar su herramienta para teléfonos de esta clase, pero en mi caso particularmente, no he tenido tiempo de probarlo, por lo que no entraré en detalles sobre esto. Lo que sí haré será darles una lista de algunas de las herramientas que uso en mi equipo con Cyanogenmod y que se encuentran en los repositorios de F-Droid, a saber:

  • OpenKeychain (GPLv3+): cliente para OpenPGP con integración para K-9 Mail, Conversations, oandbackups, cifrado y firmado de archivos, y más
  • OpenVPN for Android (GPLv2): cliente para gestionar conexiones VPN
  • K-9 Mail (Apache2): cliente de correo electrónico. Permite configurar OpenKeychain como agente GPG predeterminado
  • Conversations (GPLv3): cliente para XMPP. Además de OpenPGP tiene soporte para Cifrado end-to-end con OTR y OMEMO
  • Twik (GPLv3): aplicación que funciona como asistente para generar y almacenar contraseñas seguras
  • Silence (GPLv3): aplicación para enviar mensajes SMS cifrados

Dejaré el cliente de mensajería instantánea Telegram fuera de la lista debido a que, si bien es una aplicación libre (GPLv2+) con cifrado end-to-end, los servicios y protocolos detrás de la aplicación y que por lo tanto la hacen funcionar no son libres.

Bien, hasta acá el artículo. Seguramente habrán muchas cosas que quedaron en el tintero. Por razones de tiempo y espacio he decidido abreviar tanto como pude. Quedaré atento a sus sugerencias y comentarios. Recordemos que la fuerza y la grandeza de GNU/Linux está en la comunidad y son ustedes los que tienen la oportunidad de ampliar y mejorar esta entrada. Siéntanse en libertad de hacerlo.

Navegá anónimo mediante Tor [Cuadernillo Técnico]

Hace unas semanas, en el artículo Cuidá tu privacidad en la Red, mencioné la utilidad de la red Tor para navegar de manera anónima en la red. Sin entrar en demasiados detalles, lo que hace el servicio de Tor es redirigir la conexión a través de una red distribuida permitiendo que nuestra dirección IP quede oculta a lo largo de esta red. Si deseás más detalles de cómo funciona esto, la página web del proyecto ofrece mucha información.

En este artículo voy a detallar los pasos necesarios para tener instalado y configurado Tor en nuestra máquina con GNU/Linux. Dado que utilizo Archlinux, los comandos estarán enfocados en esta distribución. Sin embargo, son fácilmente transferibles a cualquier otra. Por ejemplo: si usás Debian cambiá “pacman -S” por “apt-get install”, etcétera (hay algunos paquetes que pueden cambiar de nombre, por lo que debés tener en cuenta eso también).

Instalación y Configuración de Tor con Privoxy

Privoxy es un servidor Proxy enfocado en la privacidad (de ahí el nombre). Debido a que Tor funciona como Proxy tipo Socks (más específicamente Socks5), Privoxy tomará el control del tráfico HTTP para redirigirlo hacia Tor. Lo primero entonces que haremos será instalar los paquetes necesarios:

$ sudo pacman -S tor privoxy

El primer paso luego de la instalación será configurar Privoxy:

Remplazá “editor” por tu editor de textos preferido: nano, vim, kate, gedit, etcétera.
$ sudo "editor" /etc/privoxy/config

El archivo es bastante extenso y a su vez completamente explicativo. Lo que a nosotros nos interesa es la dirección IP por dónde escuchará el servicio. Debemos asegurarnos que dicha línea esté descomentada (sin el signo # por delante) y que apunte a la máquina (Host) y puerto donde se ejecutará el servidor. Aquí se presentan dos opciones: la primera, el servicio sólo se utilizará para el tráfico de la máquina donde se instaló (o localhost); la segunda, el servicio se ejecutará en una red de computadoras (física o virtual) y estará disponible para toda la red. De esta manera, la línea “listen-address” debe quedar así:

Para el ejemplo se usa una red de tipo 192.168.x.x/24 y los puertos por defecto (Privoxy: 8118; Tor: 9050)

/etc/privoxy/config

[…]
listen-address 127.0.0.1:8118
[…]
ó
[…]
listen-address 192.168.x.x:8118
[…]

Luego, habrá que indicarle a Privoxy que redirija todo el tráfico hacia Tor. Para esto, vamos al final del archivo (/etc/privoxy/config) y agregamos la siguiente línea:

/etc/privoxy/config

[…]
forward-socks5 127.0.0.1/9050 .

Notar el punto al final de la línea: es importante colocarlo para que funcione correctamente de acuerdo a las reglas de direccionamiento de Privoxy.

Respecto de la configuración de Tor, usaremos la que viene por defecto. En caso que quisiéramos modificarla, bastará con editar el archivo correspondiente (/etc/tor/torrc).

Gestión del Servicio

Queda entonces iniciar ambos servidores y dejarlos habilitados para que inicien con en el arranque:

Importante: tener en cuenta que el gestor de servicios cambia dependiendo de la distribución
$ sudo systemctl enable tor.service

$ sudo systemctl start tor.service

$ sudo systemctl enable privoxy.service

$ sudo systemctl start privoxy.service

 

Configuración de aplicaciones

El último paso para comenzar a navegar anónimo a través de Tor es configurar tus aplicaciones. Para aquellas que soporten Proxy tipo Socks5, la configuración será:

Dirección del Servidor: 127.0.0.1 (o IP del servidor si está en otra máquina)
Puerto: 9050

Para aplicaciones con Proxy HTTP (por ejemplo, un navegador web):

Dirección del Servidor: 127.0.0.1 (o IP del servidor si está en otra máquina)
Puerto: 8118

Para comprobar que estás navegando a través de Tor, abrí tu navegador web e ingresá a: https://check.torproject.org. La página te mostrará el mensaje:

“Congratulations. This browser is configured to use Tor”

Monitorizar el tráfico a través de Tor

El proyecto Tor ofrece un paquete llamado Arm desde el cual podemos monitorizar el tráfico que pasa a través del servidor y la red. Para ejecutar el programa, además de instalarlo, debemos hacer algunas modificaciones en el archivo de configuración de Tor. Por lo tanto:

$ sudo pacman -S arm

$ sudo "editor" /etc/tor/torrc
Aquí debemos descomentar (quitar el símbolo # al principio) dos líneas y agregar una.

/etc/tor/torrc

ControlPort 9051
CookieAuthentication 1
DisableDebbugerAttatchment 0

Luego de guardar los cambios, reiniciamos los servicios:

$ sudo systemctl restart tor.service

$ sudo systemctl restart privoxy.service

Finalmente, ejecutamos el monitor con:

$ sudo arm

 

Aún queda trabajo por hacer

Bueno, hasta acá hemos logrado instalar y configurar Tor para movernos anónimamente a lo largo de las redes. Con esto ya tenemos bastante. Sin embargo, con un poco de trabajo adicional podremos ganar en eficiencia y mejorar el rendimiento a la vez que cuidamos nuestro anonimato y seguridad. En esta ocasión sólo voy a mencionar algunas de estas acciones a tener en cuenta, dejando su aplicación y uso para futuros artículos.

En primer lugar, podemos agregar un sistema de caché proxy como Polipo o Squid y configurarlo para que nuestros proxys funcionen en cadena. Conceptualmente, nuestros proxys quedan encadenados de manera que el Tráfico HTTP se redirige a Privoxy, el cual envía el tráfico a través de Polipo (caché proxy) que a su vez lo reenvía hacia Tor. Para configurarlo, basta con instalar Polipo o Squid y redirigir el tráfico de acuerdo se muestra en la cadena:

Tráfico HTTP -> Privoxy -> Polipo/Squid -> Tor

Por otra parte, podemos enrutar las peticiones DNS hacia Tor mediante el uso de herramientas como dnsmasq. Sin embargo, estas peticiones no están cifradas por lo que es muy recomendable el uso de otra herramienta como DNSCrypt, la cual cifra las peticiones DNS a través de una lista de servidores soportados.

La relevancia del Software Libre en el anonimato

Para finalizar, quiero hacer hincapié en un tema que será recurrente en este blog. Como escribí en su momento, la privacidad en las redes es un asunto importante que nos concierne a todos. La existencia de proyectos de Software Libre como Tor o DNSCrypt y los programas descritos en este artículo facilitan disponer de herramientas de gran utilidad para cuidar dicha privacidad y nos permiten construir una Sociedad más justa y libre.

Esta guía es un pedacito del Cuadernillo de Anotaciones que llevo en mi aprendizaje. Espero que les sirva.

La experiencia Plasma 5

Un poco de contexto

Hace unas semanas decidí hacer una instalación en limpio de Archlinux en mi escritorio y esta vez elegí como entorno KDE Plasma 5 (5.6.1 para ser específicos), dejando atrás a XFCE, el escritorio “libre de colesterol” famoso por ser ligero y altamente configurable, el cual me venía acompañando incondicionalmente por los últimos 5 o 6 años.

En el pasado no le había dado una verdadera oportunidad al escritorio de KDE por razones que son más bien excusas. Lo cierto es que no me gustaba realmente, y lo poco que me llamaba la atención quedaba empañado ante el hecho de ser reconocido como uno de los entornos de escritorio menos amigable con los recursos de la máquina. Luego, llamó especialmente mi atención cuando recientemente leí sobre este nuevo proyecto de KDE denominado Plasma 5 que venía a patear el tablero de la mejor manera que podría hacerlo: un nuevo entorno basado en Qt enfocado en la personalización, el buen gusto por el estilo y que prometía ser muy generoso con los recursos del sistema.

Sin embargo, y a pesar de haberlo probado en máquinas virtuales y en mi disco duro por varios días y de haber notado que efectivamente es agradable visualmente y que “vuela” en cuanto a rendimiento, seguía dándome la impresión de que algo le faltaba, aunque honestamente quizá era a mí a quien le faltaba hacer click para vencer la inercia de tantos años con xfce. Después de varias vueltas mientras pasaba por un proceso de aburrimiento con el escritorio del ratoncito, decidí volver a intentar con Plasma 5.

Lo que sigue es el resultado de mi experiencia.

Anécdotas iniciales

Lo primero que me encontré al iniciar sesión fue con una gran ignorancia sobre este entorno de escritorio. Claro, al ser una instalación sobre Arch y haber instalado sólo el paquete correspondiente al entorno en sí, sin instalar ninguna otra aplicación además de un emulador de terminal como para tener desde donde trabajar una vez iniciado el sistema con interfaz gráfica tenía una vaga idea por dónde empezar: instalé Firefox para tener desde dónde obtener la información que necesitaba.

Acá empezaron las dudas: las aplicaciones GTK se portan mal en KDE Plasma. Un error aquí fue asumir que la integración entre Plasma 5 con aplicaciones GTK era total cuando no lo es. Descubrí que apenas existe una manera de hacer estas aplicaciones se vean más o menos bien, cosa que no es tan así. La navegación con Firefox me resultó insoportable pero al menos sirvió para definir qué aplicaciones instalaría y cuáles no, además de pasearme por la ArchWiki en busca de los detalles necesarios.

Ya con la información y varios programillas instalados pude configurar gran parte del sistema. Esto también fue útil para saber que finalmente me libraría de un navegador que nunca me gustó demasiado pero que siempre utilicé por razones prácticas: en entornos GTK, el navegador de Mozilla es lo mejorcito que hay (al menos para mi gusto).

La fase de aprendizaje: los primeros problemas

Como mencioné, Firefox no va a ningún lado en KDE. La Archwiki menciona una versión desarrollada por gente de OpenSUSE con especial integración para Plasma y que está en los repositorios de AUR. No la instalé por razones ya sabidas. Me incliné entonces por Konqueror: navegador y gestor de archivos todo en uno fue todo lo que necesité saber para decidirme por usarlo. Los problemas aparecieron en forma de mensajes que alertaban sobre ciertas implementaciones al momento de iniciar sesión a mi cuenta de pump.io (en el nodo microca.st). Debo agradecer aquí a Jan, un compañero en redes libres que además es el desarrollador de Dianara, un grandioso cliente de escritorio para redes pump.io. Gracias a él, entendí que Konqueror funciona por defecto con el limitado motor KHTML pero que también soporta otros motores, entre ellos WebKit, que en Arch viene empaquetado como “kwebkitpart”. Problema resuelto.

El resto significó pasar por el proceso de re-aprender principalmente cómo funcionan las pequeñas cosas en Plasma pero que siempre son detalles importantes: dónde están los directorios con archivos de configuración, cómo trabaja el gestor de ventanas y el compositor, dónde se configura cada aspecto del escritorio y el sistema, etcétera. No es para nada difícil ni complicado para quienes usan GNU/Linux por varios años, pero requiere dedicarle su tiempo y prestarle atención a los detalles.

La etapa del disfrute

Superada ya la fase anterior, llegó rápidamente la etapa en que empecé a disfrutar de este entorno de escritorio. No cabe duda sobre lo bien que la gente de KDE está haciendo las cosas. Esto se nota en cada aspecto de Plasma 5.6.1: hay estabilidad, buen diseño, excelente funcionalidad, simplicidad, personalización al extremo y un uso de recursos que da gusto. Esto me deja en una situación muy particular: no tengo que prestarle demasiada atención al entorno de escritorio, lo que me da más tiempo para ocuparme de todo lo demás, algo que nunca me había ocurrido con XFCE.

Me he encontrado con excelentes aplicaciones para este escritorio, entre las que puedo destacar: la ya mencionada Dianara, Cantata como cliente de reproducción para MPD, el lector de fuentes RSS Akregator, el emulador de terminal Konsole, el cliente de correo KMail que me ha impresionado por su funcionalidad e integración con firmado y cifrado de correo, superando ampliamente al cliente de Mozilla, Thunderbird y para interactuar con mi equipo móvil con CyanogenMod está KDEConnect.

Me ha encantado por su parte que cada aspecto del sistema sea susceptible de ser personalizado, todo se puede modificar a gusto del usuario y las opciones son geniales con excelentes animaciones, efectos de escritorio, fuentes, esquemas de color y un largo etcétera. Respecto a esto, otro de los motivos que me llevó a buscarle la vuelta a Plasma 5 es el Artwork Antü, obra de un chico chileno llamado Fabián del Blog Pingüinos y un Café, quien ha hecho un trabajo fascinante, cuidando mucho los detalles y con muy buen sentido de lo estético, dándole a Plasma una apariencia muy disfrutable.

Conclusión

Ayer leí un artículo Adrián Perales en el que menciona su Paseo por algunos escritorios de GNU/Linux y estoy de acuerdo con él en que “El escritorio sigue siendo importante”. Con tantas opciones la elección se vuelve algo muy personal. Mi recomendación es que prueben tantos como puedan y que lo hagan de manera regular: un entorno que hoy no nos gusta, puede encantarnos en el futuro y al contrario, nuestro escritorio preferido de hoy puede dejar de gustarnos más adelante.

En mi caso, tengo argumentos para decir que KDE Plasma 5 ha llegado para quedarse y estará en mi escritorio por el tiempo que siga siendo lo que es hoy: un entorno bien hecho desde sus fundamentos.